jueves, 20 de diciembre de 2012

Nos vamos de excursión

Ajimez Arte. Crítica de Javier Ávila

Imagen
Javier Ávila
“Nos vamos de excursión”. Natalia Pastor
Natalia Pastor
¡Vamos de excursión!
Galería Texu, Postigo Bajo 13, Oviedo.
Hasta el 17 de Enero de 2013.

Existe una generación de creadores que han acometido una revisión de los conflictos políticos, dictatoriales y sociales de una Historia, la nuestra, más o menos reciente. No cabe duda que los acontecimientos de estos últimos tiempos han influido en esta actitud.

Han tenido que pasar varias décadas y superar un periodo de transición donde la decisión (acertada o no es otra cuestión) de pasar página sobre estos asuntos que se consideraron espinosos y necesariamente silenciados, yo añadiría que de forma injusta cuando menos.

Ha tenido que pasar un tiempo para que una nueva generación acometa una tarea sobre unas referencias heredadas desde el relato, por la implicación de personas cercanas, otorgando a su mirada una objetividad también fundamental, aunque hoy en día estos temas sigan generando inquietud en ciertos estamentos y clases políticas, sobre todo en los sucesores de quienes triunfaron y hundieron a nuestra sociedad en demasiados años de oscuridad.

Los conflictos obreros, resurgidos con fuerza ahora, también están centrando la obra de artistas como Natalia Pastor, alimentando su trabajo en las movilizaciones y en una tradición vivida en primera persona, en su familia, en su entorno, en unas Cuencas Mineras permanentemente en guardia, algo que se repite en otros creadores igual de cercanos a la zona y las experiencias, que encuentran argumentos para invitar a no olvidar que los logros y derechos sociales han sido, en su mayoría, resultado de la lucha directa más que de los despachos.

“Nos vamos de excursión” esconde algún guiño a estas cosas y a otras, una ácida crítica hacia la actitud de indiferencia acogida por una sociedad hedonista y acomodada frente a la realidad cruda y dura que se gesta alrededor nuestro, que está acabando con muchos de los derechos sociales y laborales conquistados a lo largo de esta lucha, en muchas ocasiones dolorosa y difícil.

El arranque se sitúa en la revolución del 34, sofocada de manera violenta y descarnada, y su continuidad en los movimientos obreros posteriores, los que le dan pie a sus obras más recientes, centrándose en este momento en las recientes estrategias de protesta culminadas en la marcha minera a Madrid, algo que nos hizo ver y recordar que, a veces, la solución está en esos modos de acción directa. Un guiño con sentido del humor de trasfondo amargo cuando se piensa en lo que camufla. La frase que da título a la muestra proviene del lenguaje en clave utilizado por parte de los piquetes mineros para evitar filtraciones y escuchas en el momento de realizar los encuentros previos a las acciones, incluidas en ocasiones las viandas para el almuerzo, ante la sensación de que las jornadas se prolongarán.

En consonancia con ello, la duplicidad de imágenes tomadas en sus desplazamientos por el corredor del Nalón, fotografían las pancartas colocadas en los pasos elevados que cruzan la vía de comunicación, soporte perfecto por su visibilidad para los mensajes reivindicativos, también para una práctica más reciente como el anuncio de las nupcias, con bromas más o menos afiladas hacia los contrayentes, mostrando dos realidades paralelas.

Centrando todo lo descrito, una imagen de gran formato realizada en una barricada real, en el corte de una carretera por una hoguera desde uno de estos puentes, acompañada con la sonorización grabada in situ termina de retratar una cotidianeidad de conflicto permanente.

No sólo es una serie de elementos más o menos biográficos, todo toma sentido cuando todos estamos afectados por una realidad cuyos responsables directos siguen al frente de un poder político que, desde luego nada tienen que ver con nosotros como ciudadanos, aunque las consecuencias de sus atropellos los estemos sufriendo de manera directa, y no ellos como responsables.

Mirar el pasado, observar otras formas y actualizar unos modos de hacer, no siempre es inoportuno sino necesario, aunque haya quien se siga molestando.

sábado, 15 de diciembre de 2012

¡Vamos de excursión!

¡Vamos de excursión!

Exposición de Natalia Pastor en la galería Texu

Del 17 de diciembre de 2012 al 17 de enero de 2013  

¡VAMOS DE EXCURSIÓN! es una instalación que consta de un video, varias fotografías y una pieza sonora sobre las barricadas de las últimas movilizaciones mineras.
El título hace referencia a la consigna que numerosos mineros utilizaron durante más de dos meses de huelga para convocar jornadas de lucha, concretando hora y lugar de actuación durante las últimas protestas.
La instalación pretende ser un retrato de la cuenca del Nalón, un testimonio de la situación actual, de los componentes míticos del imaginario colectivo que da aliento intelectual a la actitud luchadora y reivindicativa de un sector, a la vez que busca razones (y valores) que legitimen y justifiquen sus acciones ante el conjunto de la sociedad. Ese imaginario colectivo sostiene la actitud obrera actual reivindicando un pasado de lucha, teniendo como uno de sus referentes la Revolución del 34 y la conocida figura del dinamitero como icono que une el pasado y presente.
La muestra se completa con un montaje fotográfico titulado Enlaces y desenlaces, que recoge imágenes tomadas durante varios años de las pancartas colgadas en los puentes y pasarelas que discurren por el corredor del Nalón, mensajes referentes tanto a enlaces matrimoniales como a las protestas por despidos de trabajadores, que aluden al fracaso de la reactivación de las cuencas mineras, dos realidades paralelas que confrontan el carácter humorístico de los primeros con el reivindicativo de los segundos. Estos mensajes son testimonios de una comunidad que vive mostrándose, el reconocimiento social se adquiere en las ceremonias colectivas que articulan y dan sentido a la vida en las cuencas mineras; los rituales de camaradería en el chigre y en la calle pasan tanto por celebraciones públicas humorísticas y sarcásticas como por acciones directas de combate. Este itinerario cotidiano de ida y vuelta reflexiona sobre los fragmentos de una historia de incertidumbre, agravada por nuevos conflictos que perfilan un futuro poco esperanzador, una problemática local trasladable a otros ámbitos y realidades sociales.
Natalia Pastor. 2012



 ¡Vamos de excursión! [montaje fotográfico en formato postal]
Edición de 100 ejemplares numerados y firmados. Impresión digital sobre papel | 12'25 x 17'5 cm | 2012
 

S/T. [Serie ¡VAMOS DE EXCURSIÓN!]
(Fotomontaje mineru y policía en el puente)
Impresión digital sobre lona | 71 x 130 cm. | 2012  



 ENLACES Y DESENLACES
Montaje de fotografías de pancartas
Impresión digital sobre ttextil solvotex | 247 x 138 cm. | 2012


Barricada en Sotón. [Serie ¡VAMOS DE EXCURSIÓN!]
impresión digital sobre lona | 97,5 x 130 cm. | 2012

Barricada. Pieza sonora de la serie ¡VAMOS DE EXCURSIÓN!, 2012 - 5 min. Colaboración: Mind Revolution
DAME TIRA, 2004 (instalación de 2004)
3 fotografías 40x60 y 1 foto de 40x53,5 cm. montadas sobre cartón pluma 


http://www.galeriatexu.com/PROGRAMA/programa.htm 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Dérmico I

 http://www.ajimez.com/criticas/detalle.php?id=1262
Juan Carlos Suárez
He volado tan alto, he subido a lo más alto, me he dicho lo que no me han dicho, me he escondido entre las nubes y algunas noches me he refugiado en la orilla de tu regazo. Ahora el tiempo ha venido a buscarme, no me ha preguntado nada, no ha pronunciado ninguna palabra, tan solo me ha mirado con sus ojos de muerto y me he mareado al mirar, me he visto a mi misma de niña corriendo entre las fábricas, oliendo las vacas, escuchando las palabras de las ancianas. He mirado como me calzaba las katiuskas para ir a la escuela, como colaba la leche para tomar el colacao, como lloraba cuando me caía de la bici y sangraba por las rodillas. Me he visto desnuda en la cama, en verano, cuando soñaba contigo, han pasado muchos días ya, años, y me veo vistiendo a mi hija, me veo hirviéndole la leche para que tome el colacao y escucho palabras de vieja que ahora son mis amigas, soy yo quien le digo cosas a mi hija, y quien espero sentada en la salita a que él llegue. La casa que antes me parecía tan grande ahora me parece pequeña y sin luz, y aunque sigo jugando al escondite ya no me gusta hacerlo, tampoco me gusta cuando siento cuando llegas a casa, ni cuando me escondo en el baño para no tener que darte un beso cuando te marchas. Tampoco me gusta coger el teléfono y oír a mi madre como si fuese de otro planeta repitiéndome las mismas cosas que me repetía cuando yo era pequeña, aunque ya no me habla de padre y de cómo la hacía sufrir. Cuando me escapo entre las nubes a veces miro hacia abajo y veo como van a trabajar y como muchos otros se quedan en las plazas. Yo también estuve allí, viendo pasar los días como si no fuesen míos, como si yo no fuese la que allí estaba, entre ellos sin hacer nada, no había trabajo, eran días de esperar, sólo esperar, ahora que pensé que aquello había terminado ha vuelto. Vuelvo a ver cada vez más gente en las esquinas, compañeros que ya no tienen donde ir, y hombres y mujeres que se ven acabados a mitad de la vida y cada vez más jóvenes que ni siquiera han empezado.
Cuando llueve las nubes se desinflan escupiendo un polvo gris sucio por todo el pueblo, es como si el cielo nos devolviese la tierra que le quitamos a la Tierra y así nos erosionamos unos a otros, rascándonos la piel, quitándonos lo que no tenemos, queriendo ser lo que no somos.